Microbioma humano

De cada 10 células de tu cuerpo tan solo 1 es propiamente humana, el resto pertenecen a una vasta diversidad de microorganismos que nos utilizan como morada.

por Andrés Cota Hiriart
|Mar 14 2018

Existen una infinidad de seres vivos cuyas adaptaciones los han llevado a valerse de nuestra intimidad anatómica para poder subsistir. Visto como ecosistema, el cuerpo humano se asemeja más a las poderosas junglas del Borneo que a la estepa siberiana. Somos un entorno salvaje repleto de fieras minúsculas: herbívoros, depredadores, simbiontes y comensales partícipes de una intrincada red trófica. Ácaros en las pestañas, hongos en el cuero cabelludo, nematodos sobre la piel y bacterias en absolutamente todos los resquicios de nuestro ser; tan sólo en el intestino de la persona promedio, la amplia gama de especies presentes, supera al inventario de aves reportadas en México (poco más de mil especies).

Staphylococcus aureus resistente a la meticilina. Imagen vía yalescientific

Literalmente hay millones de especímenes distintos que nos llaman hogar; tantos que se estima que, de cada diez células corporales, apenas una es propiamente humana. El resto conforma una taxonomía desquiciada que recubre cada centímetro de nuestra fisionomía desde el nacimiento. Una aglomeración de microorganismos cuya masa total equivale al peso del cerebro adulto —aproximadamente un kilo y medio— y cuyo ADN, en conjunto, supera al de su anfitiron por varios órdenes de magnitud.

Nos referimos, por si hubiera duda, al microbioma humano: tan dependiente e inseparable de nosotros, como nosotros de él. Una amalgama heterogénea de entidades intrínsecas al sujeto orgánico que nos define y parte fundamental de nuestra identidad metabólica e inmunológica; en gran medida, estos microrganismos son los que nos hacen ser quienes somos.

En su inmensa mayoría, las especies que nos habitan representan asociaciones neutras o benéficas para el individuo. De hecho, figuran como agentes biológicos indispensables si es que se pretende llevar una cotidianidad plena. Sin ellos no podríamos digerir buena parte de los alimentos que consumimos y estaríamos expuestos constantemente al ataque de patógenos potencialmente mortales.

 Sin ir más lejos, a juzgar por las tendencias científicas recientes, la biota que nos acompaña posiblemente sea casi tan importante para cada uno de los miembros que componen nuestro linaje evolutivo como los mismos genes.

Imagen de portada: cultivo de staphylococcus aureus vía wikipedia. 

 

 

 


Andrés Cota Hiriart

Ciudad de México, 1982. Es un naturalista que se dedica a escribir. Sus textos han aparecido en revistas como Animal, Avispero, ¿Cómo ves?, Quo, Límulus, blog de Letras Libres, Mutante, Telecápita y escribe columnas mensuales para Vice y Pijama Surf. @cotahiriart www.lafierafilms.wix.com/andrescota
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