Las serpientes más venenosas de México

Su mordedura es muy tóxica, sin duda, pero no todas son tan peligrosas

por Andrés Cota Hiriart
|Mar 13 2018

En México habitan aproximadamente 393 especies de serpientes, sin embargo, la inmensa mayoría de estas, resultan completamente inofensivas para el humano. Y aunque el catálogo de ofidios venenosos, según el biólogo Uri Ojeda, asciende a 103 especies, son más bien contadas las que realmente representan una amenaza severa; pues muchas de las incluidas en la lista o cuentan con una ponzoña poco potente o dadas sus características anatómicas y hábitos particulares no es común que sucedan accidentes. Eso dicho, sí existen algunos cuantos ejemplos de criaturas potencialmente mortales y, en definitiva, es importante saber cuáles son.   

El término “peligrosas” opera en función de dos variables: qué tan tóxico es su veneno y qué tan probable es sufrir una mordedura. Hay especies que habitan en zonas urbanas o frecuentadas por personas, que evidentemente ostentan un récord de accidentes mayor al que se registra con aquellas que solamente viven en áreas remotas y existen algunos grupos taxonómicos que son más agresivos que otros, lo que potencia que un encuentro inesperado pueda salir mal.

Familia Elapidae

Técnicamente las serpientes más venenosas de la República Mexicana son las marinas. Pelamis platura, con dorso oscuro y panza amarilla, habita en los litorales costeros del Pacífico. Son relativamente abundantes, pero, a pesar de que poseen el tóxico más potente entre los ofidios nacionales, no se les considera como peligrosas, pues el riesgo de mordedura es prácticamente nulo. Fuera del agua su comportamiento es torpe y bajo la superficie, aunque ágiles, no son agresivas.

Serpiente marina

Coralillo

El siguiente puesto en el conteo, lo ocupan las coralillos: Micrurs diastema, M. elegans, M. nigrocinctus, M. distans, M. Laticollaris, etc. En los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Veracruz y Tabasco podemos encontrar más de catorce especies distintas y en los norteños dos más. Estos ofidios, con su característica combinación de colores brillantes—por lo general desplegada en forma de llamativos anillos rojo, negro y amarillo o blanco, aunque algunas variedades presentan patrones diferentes—cuentan con un veneno neurotóxico sumamente poderoso que ataca el sistema nervioso central de la víctima causando parálisis, paro respiratorio y, a menos que se administre un antídoto, muerte asegurada. Sin embargo, gracias a sus rutinas fosoriales, hábitos nocturnos y naturaleza tímida, los accidentes son escasos.   

Coralillo

Familia Viperidae

Estas son las serpientes realmente peligrosas o, por lo menos, el grupo que causa el mayor número de accidentes en nuestro país: nauyacas y cascabeles.

Víbora de cascabel

Las víboras de cascabeles no necesitan mayor carta de presentación, después de todo somos el país con la mayor diversidad del planeta, con especies presentes en cada una de las treinta y dos entidades federativas de la nación; vamos, figuran hasta en nuestra bandera. En total, dentro del territorio mexicano, se han reportado alrededor de 27 especies del género Crotalus y unas 8 pertenecientes a otros géneros: cascabeles enanas y afines. Casi todas ellas cuentan con la conocida estructura tipo sonaja en la punta de la cola, presentan escamas bien definidas y la cabeza se distingue del resto del cuerpo.

Cascabel

El veneno de las cascabeles es sumamente potente, dependiendo de la especie, su carácter es más hemolítico (que destruye los glóbulos rojos y literalmente licua los tejidos produciendo gangrena severa) o neurotóxico (que ataca el sistema nervioso central), o bien una combinación de ambos. En cualquier caso, la mordedura produce un dolor intenso y, si no se recibe atención médica de inmediato, se confronta el riesgo de muerte.

Nauyaca

Cuatro Narices, Terciopelo, Cabeza de Puerco, Oropel, son algunos de los nombres que reciben las nauyacas, probablemente las serpientes más peligrosas de la República mexicana. Los ofidios que integran a este grupo de reptiles poseen un veneno muy potente, con efectos hemotóxicos y proteolíticos que producen hemorragias, necrosis, falla aguda en los riñones, colapso del sistema cardiovascular e inminente riesgo de muerte si no se recibe la atención necesaria. Suelen ser organismos de temperamento impredecible, nervioso y agresivo. Además de que son sumamente veloces y su coloración críptica las funde con el entorno a tal grado que resulta casi imposible identificarlas.

Nauyaca

Las nauyacas están representadas por diversos géneros en nuestro país como Atropoides, Bothrechis y Cerrophidion, cada uno con varias especies; suelen preferir ambientes húmedos subtropicales con vegetación abundante, se les puede encontrar en numerosos estados de la república con climas húmedos y calientes que van desde San Luis Potosí hasta Chiapas. Quizás la más conocida de entre todas ellas sea la famosa nauyaca real, Bothrops asper, la serpiente más temida del continente americano, que alcanza una talla de 2.5m de largo y 6kg de peso y que es la principal responsable de incidentes por mordedura de serpiente dentro de su amplia área de distribución (que comprende desde Veracruz hasta Ecuador).

Bothrops asper

Cantil

Los cantiles poseen veneno hemotóxico y debido a que se les encuentra en zonas rurales sus mordeduras son frecuentes. Sus áreas de distribución incluyen bosques y selvas caducifolias de la llanura costera del Pacífico, así como Tamaulipas y Yucatán. Los cantiles, están representados por cuatro especies del género Akistrodon, que son serpientes de cuerpo ancho y pesado, cabeza triangular prominente, pupilas verticales y coloraciones predominantemente oscuras con líneas blancas o amarillas.

Cantil

Para concluir hay que tener en cuenta que las serpientes nunca atacan por gusto, los accidentes suceden porque se sienten amenazadas y se ven forzadas a defenderse; la verdad es que ellas preferirían conservar su veneno para obtener su merienda. Eso dicho, en caso de sufrir un accidente, se tiene que buscar atención médica inmediata, la administración a tiempo de un suero antiviperino específico, es el único remedio realmente efectivo.


Andrés Cota Hiriart

Ciudad de México, 1982. Es un naturalista que se dedica a escribir. Sus textos han aparecido en revistas como Animal, Avispero, ¿Cómo ves?, Quo, Límulus, blog de Letras Libres, Mutante, Telecápita y escribe columnas mensuales para Vice y Pijama Surf. @cotahiriart www.lafierafilms.wix.com/andrescota
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