Impresión 3D en México

La tercera revolución industrial ya está aquí

por Magdaluz Bonilla
|Mar 08 2018

La intención de construir del ser humano es origen y fuente de su evolución. Transformar los materiales y los usos de lo que encuentra, mezclar, modificar, amoldar; nuevos horizontes se abren con la invención de máquinas para imprimir objetos: formas novedosas, uniones y junturas que posibilitan nuevas construcciones, otras maneras de hacer las cosas y de plasmar ideas.

La impresión 3D surge en los años ochenta como una solución para el prototipado rápido de objetos a fabricarse en cadena, aquí un poco más de historia. La mayoría de los modelos de impresoras 3D funcionan "rebanando" en láminas un modelo digital, esto permite que el objeto impreso se vaya construyendo capa sobre capa. El material que se utiliza por lo general es algún tipo de plástico que toma textura viscosa con el calor y se solidifica a temperatura ambiente. 

Previsualización de la impresión del modelo
Previsualización de la impresión del modelo. Imagen por Magdaluz Bonilla  

Varias empresas generaron productos para la impresión 3D a altos costos en un inicio, pero en los últimos 10 años -desde que se liberó la patente de la primera impresora 3D autorreplicante RepRap- están cada vez más al alcance de cualquier persona. Los planos para construir una impresora RepRap están disponibles al público de manera gratuita y el código utilizado es abierto. Al tener una impresora funcionando se puede comenzar a aprender a usarla, usándola. Cantidad de modelos y tutoriales disponibles en la red nutren esta experiencia por la que cada vez más personas alrededor del mundo atraviesan -link a post DIY-. En nuestro país en la actualidad hay una nutrida oferta de modelos armados o para armar con precios variables que parten de los $7000 pesos. Existen espacios tanto gubernamentales como independientes, físicos y virtuales, que facilitan el acceso a esta tecnología, como por ejemplo en el Medialabmx y en el Centro Multimedia del CENART. Aquí puedes ver las investigaciones del Laboratorio de Interfaces Electrónicas y en el Laboratorio de Realidad Virtual estamos imprimiendo en segmentos este modelo en 3D de la cuenca de México, en el plan de asesorías a proyectos artísticos y de investigación en arte y tecnología, al cual tiene acceso cualquier persona con un proyecto viable que lo solicite a través de la página de asesorías de Centro Multimedia.

Modelo en 3D de la cuenca de México
Modelo en 3D de la cuenca de México. Imagen por Magdaluz Bonilla  

Se dice que el desenvolvimiento de la impresión 3D y de otras tecnologías en desarrollo -como Internet y los robots- nos están llevando a la Tercera Revolución Industrial*. Al día de hoy la impresión tridimensional cuenta con capacidades tan extensas como imprimir con una pluma, imprimir una casa e incluso tejidos orgánicos. Los analistas estipulan que en el 2020 el 50% de los hogares estadounidenses y europeos tendrán una impresora 3D.

Entre muchas otras cualidades, la posibilidad de tener una impresora 3D transforma a los consumidores de objetos en generadores de los mismos a través de este medio tecnológico, esto implica un profundo cambio conceptual. La materialización mediante la impresión 3D implica no sólo poder generar réplicas de los objetos que nos interesan, sino generar corporalidades partiendo desde ideas y conceptos. Poder expresar algo que nace en el plano de lo abstracto y volverlo "comprensible" en una visión espacial "encarnada".

El desarrollo tecnológico que generan actualmente las impresoras 3D se sustenta en la filosofía del open source o código abierto. El código abierto se centra en la premisa de que al compartir el código de programación, el resultado tiende a ser de calidad superior al software propietario, ya que de este modo muchos desarrolladores le meten mano y comparten las mejoras. También se distribuye de manera libre y esto permite que haya usuarios sin necesidad de pagar dinero para obtener acceso. Actualmente se abren lugares para el trabajo bajo este esquema, laboratorios de apropiación tecnológica y los nombrados maker space traducido como "espacios de hacedores" son lugares para el aprendizaje informal autodirigido basado en proyectos. En ellos se desenvuelve el prototipado de ideas y la experimentación tecnológica con objetos construidos con impresoras 3D, materiales de electrónica y otros como cartón, pilas, engranes y madera. Proporcionan un local de trabajo para juguetear, probar soluciones, aprender haciendo, investigar en colectivo y escuchar aportaciones de otras personas con intereses similares. -link a post de laboratorios de apropiación tecnológica-

En el mundo del arte las posibilidades que abre la impresión en 3D son infinitas (aquí 14 ejemplos). Se ha dicho incluso que está cambiando la manera en que creamos. Nuevos espacios se abren en las exhibiciones y alas de colección en los museos de arte del mundo para las piezas de escultura impresa, nuevas representaciones se materializan. El artista Shane Hope teje con el plástico mientras Gilles Azzaro hace visible el sonido de un discurso de Obama.  En el Museo del Chopo el colectivo mexicano TLC (Tráfico Libre de Conocimientos) presentó una pieza donde las personas modelaron en el aire una experiencia relacionada con la ausencia y el habitar, las experiencias se imprimieron en objetos abstractos; se expuso el conjunto de objetos, la impresora y el programa de visualización en el que se generaron los modelos impresos. Esta pieza se mostró en el marco de la exposición C.A.C.A.O. que proponía un tianguis de productos artísticos.

El objeto de la ausencia. Colectivo TLC
El objeto de la ausencia. Colectivo TLC. Imagen cortesía de los artistas
El objeto de la ausencia. Colectivo TLC
El objeto de la ausencia. Colectivo TLC. Imagen cortesía de los artistas

 *Siendo la Primera Revolución Industrial cuando se introdujeron máquinas de producción mecánicas propulsadas  por sistemas hidráulicos o de vapor. La Segunda fue cuando se comenzó el trabajo en serie y se introdujeron la electricidad y los automóviles. La Tercera es el desarrollo de la micro-electrónica y automatización de procesos. Si quieres saber más sigue acá...      


Magdaluz Bonilla

Ciudad de México, 1985. Estudió Artes Visuales en la exENAP y viaja de manera empedernida. Ha colaborado en distintos colectivos y es participante del Laboratorio de observación, investigación y creación del Control a los Equilibrios
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