Bitácora de un naufragio

Un diario íntimo de mis prácticas en redes sociales

por  Israel Rojas
|Mar 14 2018

Originalmente esto estaba pensando como entradas en un diario, la idea inicial era documentar durante 9 días seguidos mis prácticas sociales mediante conversaciones, correos, capturas de pantalla y otra memorabilia digital. Pasaron los días, la cotidianidad, las rutinas y en algunos casos, la pereza. El resultado final es un diario con varios baches de tiempo, como todo diario que se respete. Esta es la primera parte. 

Siempre he estado migrando, mi naturaleza es extranjera. Crecí en una zona fronteriza, migrando entre los horarios de Colombia y Venezuela. De pequeño viví en tres ciudades distintas y terminé en Caracas, en todos estos lugares fui el foráneo, el que tenía otro acento. He tenido que migrar de medios muchas veces, alcancé a tener clases de mecanografía y Método Palmer, ahora escribo y borro desde la laptop, el iPad, el celular. He conocido el betamax, VHS, DVD, torrents, Netflix y reciéntemente el VR. Le llegué tarde al internet porque en mi casa ni siquiera teníamos una computadora, pero pasé muchas veces por peaje de los cibercafés. Hace año y medio me mudé a Ciudad de México, aquí soy extranjero residente. Trabajo como Community Manager, mis labores diarias radican en lo remoto, dialogando con una audiencia intangible, conviviendo con la distancia. Naufrago a diario entre una cantidad obscena de alarmas, correos, mensajes, llamadas y notificaciones que demandan mi atención, y para sobrellevar la deriva he creado esta bitácora entre lo real y lo virtual. Sin mapa, como siempre. Esperando la próxima migración.

Lunes, 30 de enero de 2017

Los últimos días de enero, los primeros días del odio.

Empieza esta bitácora del naufragio. Consiste en medir y analizar la interacción en mis redes sociales, mensajes de whatsapp, correos, publicaciones, frecuencia, cantidad de tiempo empleado en ellas. Es agobiante estar consciente de todo, sólo podría ser equiparable a un episodio de Black Mirror, o un barco que zarpa sabiendo que va a hundirse en altamar.

  • 21 conversaciones de Whatsapp:

    • 5 amigos: 48 mensajes.

    • Mi papá y una cadena de metafísica: 5 mensajes.

    • Novio: 26 mensajes.

    • 2 tías: una con una cadena de autoayuda y otra con un chiste (a ninguna de las dos les respondí): 2 mensajes.

    • 2 compañeras de trabajo: 40 mensajes.

    • Mi jefa: 4 mensajes.

    • Una señora que quiere un taller de instagram (no le respondí): 1 mensaje.

    • La vecina de mi casa de la infancia (también con un video de autoayuda, tampoco respondí): 1 mensaje.

    • 6 grupos de Whatsapp.

      • Grupo con mis amigos de Venezuela A: 203 mensajes.

      • Grupo con mis amigos de Venezuela B: 33 mensajes.

      • Grupo con mis amigos de Venezuela que viven en México: 22 mensajes.

      • Grupo del trabajo: 40 mensajes.

      • Grupo de Community Managers del trabajo: 40 mensajes.

      • Grupo taller de teatro: 17 mensajes.

En resumen, mi teléfono sonó unas 482 veces.

Mi papá me envió algunas notas de voz, me recordó que llevábamos varios días sin hablar, no lo dijo con tono de reclamo pero era un reclamo.

Una tía me mandó esto. Nunca sé qué responder.

En el mundo real corren los días del #MuslimBan. Mi nuevo pasatiempo favorito es leer los perfiles de la gente loca que sigue a Donald Trump, es masoquismo puro pero como diría una amiga con los spoilers “a mí me encanta desgraciarme la vida”.

Leer las noticias hoy es como leer las noticias de Venezuela hace 15 años, cuando Chávez era el salvaje de turno. Se forma una polvareda de odio y ese polvillo tarda mucho en asentarse; en mi país han pasado casi dos décadas y aún llevamos los zapatos sucios.

  • Twitter: 1 Tweet. 

 

  • Facebook:

    • 2 publicaciones.

 

  • 5 conversaciones de facebook messenger:
    • Un freelance: 2 mensajes.

    • Mi mejor amiga de Venezuela para mostrarme un meme que hizo: 13 mensajes.

    • Novio: 3 mensajes.

    • Un amigo que acaba de llegar de Venezuela y tiene la emoción de todo lo nuevo: 122 mensajes.

    • Un amigo que llevo muchos años sin ver: 9 mensajes.

Mi teléfono sonó otras: 149 veces.

Descubrí que en Facebook puedes elegir a uno de tus contactos para que administre tu cuenta si falleces. Puede cerrar el perfil o dejarlo abierto como un memorial, lo acompañan de este disclaimer que sería como un epitafio digital.

Le llaman “Contacto de legado” y va de esto.

Si decidiera establecer un contacto de legado sería mi amiga Claudia, es la única persona a la que le confiaría ese nivel de intimidad. Ella seguramente revisaría todas las conversaciones del inbox, guardaría las fotos y tendría el sentido común para cerrarlo. Espero que también me haga una canción. Cuando me vine de Venezuela le dejé a Claudia todos mis libros, a otro amigo le dejé mis películas y el resto de mis cosas se las quedó una tercera amiga. Mi legado anda repartido por toda Caracas y es muy probable que no lo vuelva a ver.  Supongo que dejar tu país es una muerte chiquita.  

  • Instagram:

    • No hay fotos que mostrar.

    • Mensajes directos: 3 conversaciones.

Total: 77 mensajes.

A partir de esta semana estoy trabajando desde casa. Envié la propuesta para dar un taller, una estrategia de redes y empecé a trabajar en el contenido de una página web que no me gusta. Apliqué para dos empleos. Hice una propuesta en el trabajo para hacer una campaña y levantar un poco la voz ante las medidas de Trump, la aprobaron.

Me escribió un amigo con el que tenía mucho tiempo sin hablar. Nos conocimos en un festival de cine y después coincidimos en varios festivales, siempre con el cariño de aquellos que no se ven hace mucho y la distancia de aquellos que no hablan todo el tiempo. Tal vez todas las amistades deberían estar así de dosificadas. Siempre me prometo llamar más a menudo a mis amigos, o verlos más. Nunca lo logro con la continuidad que se lo merecen pero cuando hablamos les digo que los quiero y lo digo de verdad. Yo voy por la vida encariñándome con la gente, así casi nunca los llame.

  • Correo.

    • Correo personal: 6 correos.

 

  • 1 amiga.
  • 2 correos de LinkedIn pidiendo que felicite a unas personas que consiguieron trabajo.

  • 1 Newsletter de mi universidad.

  • 1 Festival de Cine.

  • 1 Correo de un freelance que estoy haciendo.

  • Correo de trabajo: 11 correos.

Winona Ryder es trending topic por las caras que hizo durante un discurso de los SAG Awards. ¡Qué sería de nosotros sin la terapia del meme en tiempos como estos!

Anoche me acosté a las 4am trabajando, hoy Spotify dice esto.

 Lo mejor que me dijeron durante el día:

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Todas las imágenes fueron tomadas por el autor. 

La imagen de la portada es de Canek Zapata y la tomamos de aquí. 


Israel Rojas

Caracas, Venezuela, 1985. Estudio Artes en la Universidad Central de Venezuela, trabajó en 3 videoclubes, dos discotiendas y como programador en la Cineteca Nacional de Venezuela. Nunca ha enviado una postal pero ha regalado muchas playlists.
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